La amortización contable es la expresión contable de la pérdida de valor sistemática y racional que experimentan los elementos del inmovilizado como consecuencia de su uso, del paso del tiempo o de la obsolescencia. Su fundamento jurídico-contable se encuentra en el Plan General de Contabilidad (PGC 2007), concretamente en la norma de valoración 2.ª sobre el inmovilizado material y la norma 5.ª sobre el inmovilizado intangible.
Desde el punto de vista económico, la amortización responde al principio de correlación de ingresos y gastos: si un bien contribuye a generar ingresos durante varios ejercicios, su coste debe distribuirse a lo largo de su vida útil, no imputarse íntegramente en el momento de la adquisición. Esto garantiza que la cuenta de pérdidas y ganancias refleje una imagen fiel del resultado del ejercicio.
Es frecuente la confusión entre ambos términos:
En la práctica contable española ambos términos se usan con frecuencia de forma indistinta, aunque técnicamente son conceptos distintos.
No deben confundirse con la amortización las correcciones valorativas por deterioro (cuentas 690-698 del PGC), que recogen pérdidas de valor reversibles no sistemáticas. La amortización es sistemática y planificada; el deterioro responde a circunstancias concretas y puede revertirse.